ALEJANDRA MONOCUCO: La trans que es bandera en Colombia

21.06.2020

Alejandra murió en Bogotá el 29 de mayo pasado sin que se le prestaran la correcta atención en salud, por ser trans, por ser prostituta, por tener VIH.

La noche de ese 29, Alejandra empezó a sentirse ahogada: no podía respirar ni hablar, estaba muy agitada. Temerosa de tener Covid-19, la Madre Leidy, mujer trans que trabaja ayudando a otras mujeres trans en los barrios del centro de Bogotá y que vivía con Alejandra, llamó a la línea de atención a urgencias 123 pidiendo una ambulancia. Una hora después llegó una ambulancia con dos paramédicos. Retorciéndose y sin poder respirar, los paramédicos le tomaron la temperatura, determinaron que lo que Alejandra tenía era una sobredosis y recomendaron a la Madre Leidy que no le diera de tomar, ni de comer. La Madre Leidy pidió a los paramédicos que la trasladaran a un hospital, que Alejandra iba a morir, les dijo que era una mujer trans y que además era VIH positivo. Los paramédicos se alejaron de Alejandra, en un gesto interpretado como despectivo y discriminatorio y se negaron a trasportarla a un hospital. 40 minutos después, y mientras los paramédicos tomaban café en la esquina, Alejandra murió. Ante el escándalo, la Secretaría de Salud, en un primer comunicado, afirmó que la acompañante firmó un desistimiento de traslado de la paciente. Pero eso nunca había sucedido. Días después, la Secretaría aceptó su responsabilidad. "Reconocemos públicamente el error que conllevó a hablar de un desistimiento escrito que nunca existió y pedimos excusas por el dolor y confusiones que esto haya podido generar", declaró Alejandro Gómez, secretario de Salud. Pero las disculpas no aclara lo que sucedió. Las amigas de Alejandra y múltiples asociaciones de Derechos y Humanos y LGBT protestan en todo el país y se preguntan: ¿por qué le negaron el derecho a la salud a Alejandra? ¿Por ser trans?

Actualmente el caso está en una supuesta investigación por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Procuraduría General de la Nación.

Alejandra Monocuco es hoy un símbolo en Colombia. Uno de sus sueños era tener su negocio, su peluquería, le gustaba arreglar uñas. Los prejuicios decidieron que no los podía cumplir.