Chavela Vargas: tristeza, lesbianismo, alcohol, un viaje hacia sus entrañas más profundas

23.07.2020

Su exilio lésbico a México, la juerga interminable, los duelos amorosos, la fascinación por los revólveres y hasta el affair que tuvo con la novia del fundador de Televisa, que en venganza intentó dejarla al margen del mercado musical, se pueden ver en un documental de Netflix realizado por Catherine Gund y Daresha Kyi

Chavela Vargas no se llamaba Chavela ni era mexicana. Pero su nombre estará siempre ligado a la historia musical de ese país que la acogió con los brazos abiertos a los 17 años, cuando la necesidad de buscar su propia libertad la empujó a dejar atrás su Costa Rica natal y una familia que nunca le demostró cariño.

"Pregúntame lo que quieras, pero no de dónde vengo sino a dónde voy", nos dice una septuagenaria Chavela mirando a cámara. Corría el año 1991, la artista había regresado a los escenarios tras doce años en la sombra y las cineastas Catherine Gund y Daresha Kyi creyeron conveniente recopilar ese momento en un documental imprescindible que se presentó con éxito en los festivales de Berlín y Málaga y que ahora se puede disfrutar en Netflix 

El documental de Chavela Vargas es una caricia lesbiana en el medio de días sin abrazos. Además muestra la red de lesbianas y gays que la resucitaron del olvido, una red de afectos y admiración en la que se encuentra Pedro Almodóvar, que la admira y la idolatra y que encuentra en Chavela su mujer interlocutora en las canciones de sus películas, una sacerdotisa que le dice que el error en el amor es la vida misma. Miguel Bosé quien la imagina muriendo en cada canción, agónica hasta que se hace el silencio y vuelve a empezar. 

Es un pequeñísimo momento dentro del documental que interrumpe Miguel Bosé y vuelve Chavela para decir: el ser humano ama y nada más. "Cuando tú te hayas ido, me envolverán las sombras, cuando tú te hayas ido, con mi dolor a sombras evocaré el idilio de las felices horas" canta mientras pasan las fotos de sus últimos años, unos primeros planos plenos, como si en cada surco de la piel hubiera una aventura llena de pistolas, alcohol y sexo entre mujeres y esa frase de amor hacia todas las mujeres que se repite al principio y al final : "Va todo mi respeto y todo mi amor para todas las mujeres del mundo, me llamo Chavela Vargas, que no se les olvide"