El arte de cocinar sin ropa

23.08.2020

A pesar de las quemaduras ocasionales, los nudistas dicen que su relación con la comida -en el hogar o en los restaurantes- es mejor y más saludable cuando van desvestidos.

Karyn McMullen está harta de que le pregunten cómo hace para cocinar tocino cuando está desvestida. Es una de esas bromas que la gente no puede evitar hacer sobre los nudistas, y para McMullen, que ha cocinado desnuda durante más de dos décadas, una muestra de lo incomprendido que es el nudismo. Muchas personas solo piensan en los riesgos -salpicaduras de aceite, pequeñas quemaduras- y no en los beneficios.

"Adoptar el estilo de vida del nudismo me ha permitido experimentar mis sentimientos", comentó una mañana en que no llevaba nada puesto más que una resplandeciente manicura, mientras salteaba pimientos morrones en la cocina de su casa en el centro vacacional nudista para familias de Lake Como en Lutz, a unos 30 kilómetros al norte de Tampa, Florida, donde vive con su esposo, Jayson McMullen.

"Pero si quieres saber la verdad", añadió con un suspiro de resignación, "compro tocino precocido y lo pongo en el microondas sobre una toalla de papel". McMullen vive con su esposo a en Lake Como, dice que se siente mucho más creativa cuando cocina desnuda. Según un estudio de 2011, realizado por la empresa de servicios de mercadotecnia Ypartnership y Harrison Group, los McMullen son dos de los más de diez millones de estadounidenses que se identifican como nudistas, o naturistas.

Erich Schuttauf, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense para el Esparcimiento Nudista (AANR, por su sigla en inglés), comentó que los miembros de la comunidad suelen ser personas mayores, con mejor preparación y más adineradas. En 2017, este grupo calculó que la industria del turismo nudista en Florida, que en ese entonces contaba con 34 balnearios, cada año atraía a 2,2 millones de visitantes nudistas a ese estado. El complejo a menudo organiza eventos al desnudo como karaoke y noches de aficionados para sus residentes e invitados.

Sin embargo, muchos nudistas rechazan la idea de que cocinar -o vacacionar o vivir en general- sea más difícil para ellos que para las personas que traen ropa. De hecho, cuando se trata de cocinar y cenar, muchos nudistas son tajantes: es mejor hacerlo desnudos. Se sienten menos inhibidos y más creativos.

"Es como un pintor cuando libera su mente de todo lo demás", señaló Jack Clark, que pasa una parte de su vida en el balneario de Lake Como. "Pinta cualquier cosa".

No existen códigos de vestimenta (o de no vestimenta) en el restaurante ni en el bar, aparte de la regla de que, por razones de higiene, todos los huéspedes que estén desnudos deben llevar una toalla para sentarse. Una mañana de sábado de enero, un hombre miraba su teléfono mientras devoraba un plato de huevos fritos mientras otro que pasaba en un carrito de golf iba comiendo una dona glaseada. Otros hacían jardinería, jugaban voleibol, leían libros, paseaban perros. Sucedía que estaban sin ropa.

Algunas personas en Lake Como comentaron que estar desnudas les ha ayudado a cultivar una relación más positiva con la comida. McMullen dijo que cocinar e ir al desnudo son similares pues ambos permiten "tomar lo que quieras y dejar el resto".

Los McMullen viven aquí pero viajan con frecuencia y se quedan en otros sitios para nudistas cuando pueden. De sus paredes cuelgan fotografías grupales en cruceros al desnudo. McMullen tiene dos hijos adultos que la visitan de vez en cuando y se desnudan. Para cuando la ocasión lo requiere, como cuando deben hacer la compra, la pareja guarda ropa en un cuarto donde están los implementos de limpieza.

En el restaurante de servicio completo de Lake Como, el Bare Buns Cafe, la gran mayoría de los huéspedes cenan desnudos, aunque una riñonera sirve para llevar lo esencial.

Los nudistas "son más amables y más comprensivos que la gente que no está desnuda", comentó el gerente del restaurante, Stephan Krienes, de 78 años, que no es nudista. "No son cuadrados". Señaló que en "más o menos diez minutos" se adaptó a estar junto a personas desnudas.

A pesar de todo su entusiasmo por comer, cocinar puede plantear algunos desafíos. Karyn McMullen ha aprendido a dar un gran paso atrás al sacar la comida del horno, para evitar que una rejilla caliente le haga daño. Su esposo se abstiene de freír y usa un delantal cuando lo hace. Al asar a la parrilla, se mantiene a una buena distancia de la llama.

Sin embargo, muchos cocineros señalaron que la seguridad y la higiene son imprescindibles siempre que se cocina. Los modales en la mesa no varían, independientemente de que se lleve ropa o no. Además, una persona nudista es tan capaz de preparar tocino, o cualquier otro alimento, como un cocinero con toda su vestimenta. "No se trata del tocino", señaló Karyn McMullen, "Se trata de la libertad".

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