En Reino Unido sancionaran a las escuelas que no enseñen diversidad LGTB. ¿Cómo trabaja la ESI en la Argentina este tema?.

26.09.2020

La educación sexual debería ser obligatoria en todos los colegios, ¿por qué? Ya no solo por los niños y jóvenes LGTB, sino que por todos. Los menores tienen derecho a conocer su cuerpo, a cuidarlo, a identificar el abuso, a saber sobre métodos de anticoncepción, a entender que así como te gustan las personas del sexo opuesto también pueden gustarte las de tu mismo sexo, o ambos. La ESI en la Argentina cumple una gran tarea dentro dentro de las escuelas. 

Los niños deben aprender que hay todo tipo de familias, con papá y mamá, dos mamás, dos papás o un solo progenitor. El conocimiento y el entendimiento es la base para una convivencia basada en el respeto y no en los prejuicios. Y así lo ha entendido Reino Unido, que obliga a las escuelas a enseñar diversidad sexual, familiar y afectiva. Y quienes no lo hagan serán sancionados.

Tal como puede leerse en la guía que se ha repartido en los centros educativos: «Todas las escuelas primarias y secundarias, ya sean financiadas por el Estado o independientes, deben poder demostrar que no se tolera ninguna forma de discriminación y que los alumnos muestran respeto por quienes comparten las características protegidas. Las escuelas no podrán demostrarlo señalando una política general de fomento del respeto a todas las personas. Las escuelas tienen la libertad de enseñar los principios de cualquier fe sobre las características protegidas. Por ejemplo, pueden explicar que las relaciones entre personas del mismo sexo y la reasignación de género no están permitidas por una religión en particular. Sin embargo, si lo hacen, también deben explicar los derechos legales que tienen las personas LGBT en virtud de la legislación del Reino Unido, y que esto y las personas LGBT deben ser respetados. Muy orgullosos de avances como este. Esperamos que pueda replicarse en España y dejemos las tonterías del famoso «pin parental».

En Argentina la ley que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral fue sancionada por el Congreso nacional en 2006. Esta norma establece que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir una educación de este tipo tanto en los establecimientos de gestión estatal como en los de administración privada sin importar la orientación religiosa. Es decir, en todos los jardines de infantes, colegios primarios y secundarios del país. El Programa tiene en cuenta un concepto amplio de sexualidad que considera "aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos". Entre sus objetivos, la ley aspira a "promover actitudes responsables ante la sexualidad", "prevenir los problemas relacionados con la salud" y "procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres", entre otros. A partir de 2009, el Ministerio de Educación de la Nación elabora y distribuye materiales educativos, cuyos principales ejes son el ejercicio de los derechos, el respeto por la diversidad, el cuidado del cuerpo, la equidad de género y la valoración de la afectividad. Estas líneas se van adaptando a cada etapa educativa y se incluyen de manera transversal en diferentes materias.

En la Etapa inicial, obligatoria entre los tres y los cinco años, a través de distintos juegos en el aula se propician "hábitos de cuidado de uno mismo, de los y las demás", "la expresión de sentimientos y emociones" y "la construcción de valores de convivencia", según detalla el material didáctico elaborado por el Ministerio de Educación. Se trabaja algo muy importante que es la conciencia sobre la propia intimidad y la noción de que nadie tiene que tocarles las partes íntimas a los niños y niñas salvo en alguna situación de higiene específica y en  la medida en que los chicos vayan identificando que tienen derecho a su intimidad y que cualquier contacto o propuesta que les incomoda pueden señalarla, también se está trabajando en prevención del abuso.

Durante la primaria, los contenidos se enfocan en el conocimiento de los derechos vinculados con el respeto por los demás y la convivencia; el respeto por la diversidad a través de la identificación de prejuicios vinculados al género; y el reconocimiento de distintos modos de vida, como las distintas organizaciones familiares. A su vez, en el contexto de la pubertad, la ESI propicia "el conocimiento sobre los cambios del cuerpo humano y la identificación de sus partes íntimas en el marco de la promoción de hábitos de cuidado de uno mismo, de los demás y de la salud en general".

En la secundaria se enseña sobre "la sexualidad humana desde la perspectiva científica", con información sobre los órganos sexuales y su funcionamiento, la salud sexual y el embarazo; y también desde su vínculo con la afectividad y los diferentes sistemas de valores y creencias. Además, entre otros contenidos, las actividades buscan reconocer y reflexionar sobre "situaciones de violencia en las relaciones interpersonales, específicamente afectivas y sexuales"; y dar a conocer "los derechos de las diversidades sexuales y de la responsabilidad del Estado frente a situaciones de discriminación y violación de derechos". Los contenidos de la ESI se van adaptando al ciclo de vida, por eso es muy importante empezar a trabajarlos desde la infancia.