Karl Maria Kertbeny: el vienés que puso en palabras lo que todos sabían

23.08.2020

Fue escritor, poeta y traductor del húngaro al alemán. Pero sobre todo, fue creador de los términos "heterosexual" y "homosexual" que aún hoy mantienen actualidad. 

Había nacido en Viena en 1824, a los dos años su familia Benkert se mudó a Budapest porque el padre había encontrado trabajo como director de un hotel. Así Karl Maria alcanzó la juventud en la capital húngara. La siguiente noticia que se tiene de él es la de ser un aprendiz en una librería a los diecinueve años. En esta época, un amigo suyo se suicidó chantajeado por alguien que lo amenazaba con divulgar su homosexualidad (algo que lo habría llevado a la cárcel, ya que en aquella época era delito). El suicidio de su amigo impresionó a Karl Maria vivamente y, a partir de entonces, decidió poner su talento literario y todos sus recursos a defender la causa gay. A partir de mediados de los cuarenta del siglo XIX y con motivo de una discusión con su padre, Kertbeny se marchó de Budapest y empezó un vagabundeo que lo llevó por toda Europa. Cuando tenía 44 años (en 1868) Kertbeny empezó a escribir sobre sobre los derechos de los marginados por su sexualidad.  

El seis de mayo de 1868, aparece por primera vez en la historia la palabra homosexual y con esta aparición empieza lo que hoy llamaríamos "activismo" de Kertbeny. No solo inventó la "homosexualidad" como concepto, sino también la heterosexualidad. Afirmó que la homosexualidad es un estado innato y no modificable, muy en contra de la opinión mayoritaria de su época, que consideraba a gays y lesbianas como "viciosos" que no eran "normales", e incluso que el amor a los del mismo sexo era un "acto de pura maldad". Kertbeny argumentó que, a lo largo de la Historia, grandes héroes habían sido homosexuales.

Durante los años siguientes, Kertbeny siguió defendiendo la despenalización de la homosexualidad, abogando por la derogación del infausto párrafo 143 del código prusiano (la llamada "Ley de la Sodomía"). De hecho, las autoridades prusianas consideraban a Kertbeny "un peligroso demócrata".

Kertbeny ocultó su homosexualidad por la persecución de la policía y las autoridades. Siguió apoyando la causa, a la par de su labor de traductor al húngaro de obras como las de Heinrich Heine, Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm. Murió en 1882, probablemente como consecuencia de una sífilis. Su tumba estuvo perdida durante mucho tiempo, hasta que fue identificada en 2001 por la socióloga Judit Takács en el cementerio Kerepesi de Budapest. La comunidad gay le erigió una nueva lápida y, desde 2002, le dedica anualmente una corona funeraria por ser pionero por la lucha de los derechos LGBT.