La comunidad de "Osos" cumple 24 años en Argentina

02.11.2020

Hace 24 años, cuando se inauguró el Club de Osos de Buenos Aires, había que cumplir ciertos requisitos para formar parte del "movimiento osuno": ser un hombre gay rústico, barbudo, de pelo en pecho y gordo era la forma de identificarse con un tipo de hombre gay distinto al del estereotipo. Esas exigencias, sin embargo, ya no son tan estrictas. Conoce esta hermosa comunidad.

El movimiento osuno nació en Estados Unidos durante la década del ´60. Pero es veinte años después cuando estalla debido a la difusión que se le da a partir del surgimiento de internet. En los ´80 se irradia a Europa y Australia. Y diez años después, la cultura osa se instala en el resto del mundo. En Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1997, cuatro amigos deciden fundar el Club de Osos de Buenos Aires siguiendo la explosión internacional y la posibilidad de visibilizar más la causa. Pero, sobre todo, con la idea primigenia de generar un espacio de contención, identificación y pertenencia.

En los osos, una masa corporal de proporciones y el vello cubriendo buena parte del cuerpo se convierten en sinónimos de virilidad absoluta. Eso es, en parte, lo que define a los osos, aunque ya ese paradigma resulta un tanto obsoleto e incompleto debido a la apertura de variables dentro de la propia categorización. Hasta hace un tiempo se hablaba de diversos tipos de osos. Desde los paternales daddies hasta los big bears de más de 120 kilos. Incluso, aún está vigente la tipificación impuesta por Bob Donahue y Jeff Stoner, quienes crearon en Colorado, durante el fin de semana de Acción de Gracias de 1989, el irradiado Sistema Natural de Clasificación de Osos (The Natural Bears Classification System, NBCS), que incluye categorías tales como: Oso pardo, Cachorro, Papá oso, CuerOso, ElectrOso, y Nutria, por citar solo algunas. Los osos propiamente dicho ya no están tan pendientes sobre su ubicación dentro de la lógica de Donahue y Stoner. Aunque muchos juguetean con ella y disfrutan de encontrarse dentro de ese esquema. Hoy, se tiende a esfumar esa clasificación. En el Club de Osos de Buenos Aires, las puertas están abiertas para todos: gays y no gays; hombres y mujeres; chicas trans. Y, desde ya, son muy bienvenidos los denominados "cazadores", esos caballeros de cuerpo estilizado que, según el argot osuno, gustan de los corpulentos. El club tiene como dinámica la inclusión.

Desde la reunión cero hasta la creación del club. Finalmente llegó el día. La Reunión CERO... Fue gracioso ver la cara del encargado y vecinos del edificio cuando en no más de 10 minutos vieron desfilar a los treinta primeros Osos que se reunían en un mismo lugar... los Osos habíamos empezado a llamar la atención y dejar nuestra huella, ya desde el mismísimo primer día en el que decidimos juntarnos... a partir de ese momento, nada nos detendría. La reunión fue un éxito. No faltó ni uno. Ese departamento EXPLOTABA de ganas de hacer algo grande. De allí surgió entonces si, la convocatoria a la que sería la primera reunión. Entre otras cosas se había decidido convocar para la próxima a los cazadores... otras treinta personas que habían quedado en lista y ansiosas por juntarse con el grupo.                                                                                                        En el año 2000 el Club de Osos de Buenos Aires se instituyó como una Asociación Civil sin fines de lucro y desde el año 2002 cuenta con una sede propia. A diferencia de otros clubes de Osos en el mundo, el de Buenos Aires tiene ciertas peculiaridades. Por ejemplo, se trata de un club abierto no solo a los Osos sino a sus admiradores, con lo que se puede acercar gente de lo más variada (si bien existen ciertas características generalizadas). La única limitante que se definió es que se trata de "un grupo de hombres a los que les gustan los hombres", más allá de lo cual, todos son bienvenidos. El único fin perseguido es conformar un espacio en el que tanto los Osos como sus admiradores se sientan cómodos y a partir del cual se pueda construir. Una diferencia sustancial, respecto de otros grupos de Osos, es que el énfasis en cuanto a característica "osunas" está puesto en la masa corporal, más que en los pelos o en las barbas. De hecho, si bien muchos usan barba, estas suelen ser del tipo candado y no completas. Otros integrantes y simpatizantes son delgados, con poco pelo facial y corporal, pero se consideran Osos a sí mismos porque, como muchos, piensan que la esencia del Oso está basada en una actitud y un sentimiento, y no meramente en el físico.

Actualmente, la sede cuenta con actividades variadas: Talleres de escritura e idioma; clases de salsa; cenas de camaradería; mateadas al atardecer; bar abierto como previa a la disco; ciclos de cine y teatro; y deportes. Una de las actividades centrales del club es el campeonato de fútbol que organiza Gays Apasionados por el Fútbol (GAPEF). Una vez más, se trata de terminar con el estereotipo. Acá se sale a la cancha a romperla. Y, obviamente, el equipo de los osos es uno de los más temidos, por razones obvias y visibles. Aunque a la hora de la competencia formal, el equipo lo integran los osos más jóvenes y estilizados con mejor capacidad física para correr. Sobre el césped, a veces lo corpulento les juega en contra. En el sector posterior de la sede del club, una piscina rodeada de plantas y medianeras con enredaderas frondosas se convierte en la estrella de cada temporada. Allí los socios se encuentran para hacerle frente al calor agobiante de Buenos Aires. Sin prejuicios, el que lo desea puede tomar sol desnudo o zambullirse al agua sin traje de baño. Aunque la mayoría decide lucir sus mallas. Las edades son bien variadas, se ven socios de poco más de veinte años y maduros de sesenta.