Fernando Peña, el hombre más amado, odiado y ocurrente

17.06.2020

A 11 años de su muerte, el legado que dejó sigue más vivo que nunca, sus personajes irreales parecen estar más despiertos que antes y la radio lo sigue esperando. Fernando Peña, fue el hombre que jugo a ser escandaloso, se dejo amar y odiar y todos se resistían a olvidarlo. Porque sus personajes siguen dando vuelta por los teatros, las radios y la televisión.

Entre el 2000 y casi hasta sus últimos días lo entrevisté varias veces. La primera vez fue en Mar del Plata, en una habitación del hotel Sheratón, donde vivía en la temporada donde fue hacer teatro con Sofía Gala. Yo fui hacerle una nota para la revista GENTE, él se reía de mi y de todos los que estábamos en ese cuarto. Tomaba cerveza, le pasaba la lengua a su mini botella y quería que todos tomemos del mismo pico. Se reía de mi ocurrencia de vestirlo con una tunica roja y un gladiolo del mismo color. Me hablaba y decía que una vez tuvo sexo con un kilo de carne cruda y se reía sin parar.  Me mostraba sus últimos tatuajes y seguía tomando cerveza. Como maestra ciruela me decía que tome nota de sus frases: "La felicidad no es interesante, te deja en un estado de boludez". 

Hablamos de todo y de todos esa mañana de febrero y me insitía a que tome su cerveza

-¿Puto por qué no queres tomar cerveza?

-No tomo cerveza a la mañana.

-Sos un idiota. Si no tomás de esta cerveza no hacemos la nota.

 Se empaco como nene caprichoso y yo me reía de su ocurrencia y tomamos cerveza por dos largas horas donde no paramos de reírnos y él de hacerme a todos sus personajes Milagos López, Roberto Flores, La Mega, Palito, Mario Modesto Savino, Delia Dora de Fernández, Dick Alfredo, Revoira Lynch y Rafael Oreste Porelorti- "Soy un artista que hace arte. Tienen que venir a verme, consumirme, empaparse. El fetiche, un autógrafo, el saludo, está todo bien, pero querer la charla larga conmigo, me enferma un poco. Todos mis personajes tienen cosas inconclusas. Es mi elaboración artística sobre el pasaje de un ser humano por esta tierra, que es profundo y a la vez efímero".

-No escribas que soy homosexual, ni ningún subterfugio parecido. Soy puto, y escribí puto. Si me traicionás, no volvés a verme. Además entre putos nos entendemos, sino llamo a Pepe el Sepultero para que te ponga en los avisos fúnebres del día.  Después nos fuimos hasta la playa para hacer las fotos con la túnica y el gladiólo rojo.


"Yo la locura la despliego en el escenario. No sé a esa gente contenida qué le puede pasar, le tengo pánico. Toda esa gente tan compuesta, que vive la vida tan como hay que vivirla, me miro y dijo: "¡Ay Dios, el día que la gente se brote y no tenga miedo de decir que es PUTO vamos a ser todos más felices!", Fernado en la radio y en el teatro tenia una fuerza única, un talento y contracultura de la improvisación que venía del más allá. Lo oían para amarlo o para odiarlo, para llorar de risa o criticarlo hasta los dietes. Pero en las dos puntas era único y siempre lo recordamos a este Putito lindo.