Néstor Perlongher: el poeta de tacos altos

08.08.2020

Fue sociólogo y activista en defensa de los derechos LGTB en los años más tristes de nuestro país. Pero también fue poeta, y de los buenos. 


Néstor Perlongher nació el 25 de diciembre de 1949 en el partido bonaerense de Avellaneda. De padre taxista y madre costurera, lo criticaban por su aspecto "femenino", pero eso fue sin embargo un impulso para afirmar su personalidad. Estudió Letras y luego Sociología en la Universidad de Buenos Aires, trabajó en una consultora haciendo encuestas recorriendo barrios vulnerables en tacos altos y abrigo de piel sintética. Su carácter fuerte le permitió sobrellevar las miradas negativas de mucha gente. 

Influenciado por el Che Guevara, el Mayo Francés y el Cordobazo, comenzó a militar en el Partido Obrero. Al ser rechazado por su homosexualidad, se acercó al Frente de Liberación Homosexual, heredero del grupo Nuestro Mundo, que contaba entre sus fundadores con el escritor Manuel Puig y el sociólogo Juan José Sebreli. En 1971 el Frente de Liberación Homosexual se convirtió en la primera Asociación por los Derechos de los Homosexuales de Latinoamérica. Perlongher creó dentro de la Asociación el Grupo Eros. Gracias a su experiencia como militante, empujó a los integrantes del Frente a volantear y pegar carteles para visibilizar su lucha. 

Pero su verdadera pasión siempre fue la escritura, a la que se entregó con gran dedicación. Entre sus obras publicadas se encuentran "Austria-Hungría", "Alambres" y "El cuento de las iluminaciones". Asimismo participó en diversas antologías y colaboró con numerosos medios periodísticos. En lo que se refiere a su estilo creativo, se sabe que Perlongher creó una forma auténtica de escribir, a la que dio en llamar "el neobarroso", y que consistía en una fusión entre los elementos propios de la literatura barroca y ciertos aspectos propios de la vida bonaerenses (el barro del Plata, como él solía llamarlo). Se lo considera uno de los claros impulsores de la literatura neobarroca del Río de la Plata. Falleció prematuramente el 26 de noviembre de 1992 en San Pablo, Brasil. Presentamos uno de sus grandes poemas, "hay cadáveres".

Hay Cadáveres

                                             

En la trilla de un tren que nunca sale

En la estela de un barco que naufraga

En una olilla, que se desvanece

En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones

Hay Cadáveres


En las redes de los pescadores

En el tropiezo de los cangrejales

En la del pelo que se toma

Con un prendedorcito descolgado

Hay Cadáveres


En lo preciso de esta ausencia

En lo que raya esa palabra

En su divina presencia

Comandante, en su raya

Hay Cadáveres


En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja por la

ventana del barquillo con bebito a cuestas

En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada

En el garrapiñero que se empana

En la pana, en la paja, ahí

Hay Cadáveres


Precisamente ahí, y en esa richa

de la que deshilacha, y

en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y

en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso

en la que no se dice que se sepa...

Hay Cadáveres


Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía, disimuladamente, al

espejuelo, en la

correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas arriba

de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin embargo, en

esa c... que, cómo se escribía? c... de qué?, más,

Con Todo

Sobretodo

Hay Cadáveres


En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la menea de la que

se lagarta en esa yedra, inerme en el despanzurrar de la que no se abriga,

apenas, sino con un saquito, y en potiche de saquitos, y figurines

anteriores, modas pasadas como mejas muertas de las que

Hay Cadáveres


Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano: en la colilla

de los pantalones que se enchastran, símilmente; en el ribete de la cola

del tapado de seda de la novia, que no

se casa

porque su novio ha....................!

Hay Cadáveres


En ese golpe bajo, en la bajez

de esa mofleta, en el disfraz

ambiguo de ese buitre, la zeta de

esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad

Hay Cadáveres


Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las

campesinas

agasajan sus fiolos, en los

fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como

a escondidas, con la bombacha llena; en la humedad de esas bolsitas,

bolas, que se apisonan al movimiento de

de los de

Hay Cadáveres


Parece remanido: en la manea

de esos gauchos, en el pelaje de

esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo

de ese gaucho, el olor a matorra de ese juiz

Hay Cadáveres


Ay, en el quejido de esa corista que vendía 'estrellas federales'

Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos,

Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con una botella

de whisky 'Russo' llena de vidrio en los breteles, en

ésos, tan delgados,

Hay Cadáveres


En la finura de la modistilla que atara cintas de un buraco hubiere

En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza

las uñas salitrosas, en las mismas

cutículas que ella abre, como en una toilette;

en el tocador, tan ...indeciso..., que

clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y en los

cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza que se

derrumba, oui

Hay Cadáveres


Yes, en el estuche de alcanfor del pecho de esa

¡bonita profesora!

Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita pro /> Verrufas, alforranas (de teflón). macanos muermos: cuando sin... acribi-

lla, acrisola, ángeles minados de peces espadas, millas acneicas, o sólo

adolescentes, doloridas del dedo de un puntapié en las várices, torreja

de ubre, percal crispado, romo clít...

Hay Cadáveres


En el país donde se juega el molinero

En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado, y donde

todas las Ocupaciones tienen nombre...

En las regiones donde una piruja voltea su zorrito de banlon, la hueles

desde lejos, desde antaño

Hay Cadáveres


En la provincia donde no se dice la verdad

En los locales donde no se cuenta una mentira

—Esto no sale de acá—

En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en la

bragueta del que orina —esto no va a parar aquí—, contra los

azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y Esmeraldas,

Hay Cadáveres


Y se convierte inmediatamente en La Cautiva,

los caciques le hacen un enema,

le abren el c... para sacarle el chico,

el marido se queda con la nena,

pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada,

de un camarín donde...

Hay Cadáveres


Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella era una oveja

hecha rabona, donde la perra

la cagó, donde la puerca

dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos almizclados,

lo sedujo,

Hay Cadáveres


Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre

un bombachón de muñequera, como en

cáliz borboteante —los retazos

de argolla flotaban en la 'Solución Humectante' (método agua

por agua),

ella se lo tenía que contar:

Hay Cadáveres


El feto, criándose en un arroyuelo ratonil,

La abuela, afeitándose en un bols de lavandina,

La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento,

La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados:

Hay Cadáveres


La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas

La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una 'calada'

El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos

Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape

de una Kombi,

Hay Cadáveres


La despeinada, cuyo rodete se ha raído

por culpa de tanto 'rayito de sol', tanto 'clarito';

La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo;

La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de

un taxi;

La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse para no ver lo que veía:

Hay Cadáveres


La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacha pasándole un

buen punto;

la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien

discreto que no mostrara nada

—y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase—; la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse táctilmente en los telares —y daba esa textura acompasada... lila...

La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas

Hay Cadáveres


La que hace años que no ve una pija

La que se la imagina, como aterciopelada, en un cuna (o cuña)

Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta

donde los

vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le tomaron

los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una

profesora...)

Hay Cadáveres


Era ver contra toda evidencia

Era callar contra todo silencio

Era manifestar contra todo acto

Contra toda lambida era chupar

Hay Cadáveres

Era: 'No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan

cuenta'

O- 'No le vayas a contar que los vimos porque a ver si se lo toma

a pecho'

Acaso: 'No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta'

Aún: 'Hoy asaltaron a una vaca'

'Cuando lo veas hace de cuenta que no te diste cuenta de nada

...y listo'

Hay Cadáveres


Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello

Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas

Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo,

como una corbata se avizora, pinche de plata, así

Hay Cadáveres


En el campo

En el campo

En la casa

En la Caza

Ahí

Hay Cadáveres


En el decaer de esta escritura

En el borroneo de esas inscripciones

En el difuminar de estas leyendas

En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de

la liga,

En ese puño elástico,

Hay Cadáveres


Decir 'en' no es una maravilla?

Una pretensión de centramiento′?

Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward

muere al amanecer, y descompuesto de

El Túnel

Hay Cadáveres


Un área donde principales fosas?

Un loro donde aristas enjauladas?

Un pabellón de lolas pajareras?

Una pepa, trincada, en el cubismo

de superficie frívola...?

Hay Cadáveres


Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste

a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo cruzaba la calle, una

viejita se cayó, por una biela, y los carruajes que pasaban, con esos

crepés tan anticuados (ya preciso, te dije, de otro pantalón blanco),

vos crees que se iban a detener, Fernando? Imagina...

Hay Cadáveres


Estamos hartas de esta reiteración, y llenas

de esta reiteración estamos.

Las damiselas italianas

pierden la tapita del Luis XV en La Boca!

Las 'modelos' del partido polaco—

no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en

La Matanza!

Cholas baratas y envidiosas —cuya catinga no compite— en

Quilines!

Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda! Barracas!

Hay Cadáveres


Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es colimba!

Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!

Y la que paya, si callase!

La que bordona, arpona!

Ni a la vitrolera, que es botona!

Ni al lustrabotas, cachafaz!

Ni a la que hace el género 'volante'!

NI

Hay Cadáveres


Féretros alegóricos!

Sótanos metafóricos!

Pocillos metonímicos!

Ex-plícito!

Hay Cadáveres


Ejercicios

Campañas

Consorcios

Condominios

Contractus

Hay Cadáveres

Yermos o Luengos

Pozzis o Westerleys

Rouges o Sombras

Tablas o Pliegues

Hay Cadáveres—Todo esto no viene así nomás

—Por qué no?

—No me digas que los vas a contar

—No te parece?

—Cuándo te recibiste?

—Militaba?

—Hay Cadáveres?


Saliste Sola

Con el Fresquito de la Noche

Cuando te Sorprendieron los Relámpagos

No Llevaste un Saquito

Y

Hay Cadáveres


Se entiende? Estaba claro?

No era un poco demás para la época?

Las uñas azuladas?

Hay Cadáveres


Yo soy aquél que ayer nomás…

Ella es la que…

Veíase el arpa…

En alfombrada sala...

Villegas o

Hay Cadáveres

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No hay nadie? pregunta la mujer del Paraguay.

Respuesta: No hay Cadáveres.