OSCAR WILDE: condenado por gay, indultado 122 años después por el Gobierno británico

29.05.2020

El Gobierno británico se acordó tarde de uno de los escritores y dramaturgos más importantes del Siglo XIX. En 2018, mediante la promulgación de una enmienda a la Ley "de Vigilancia y Policía", se planteó un "perdón" póstumo a homosexuales ya fallecidos y un perdón automático a los que aún están vivos que hubieran sido condenados por ello, suprimiendo estos antecedentes de sus expedientes. 

Son unos 50.000 homosexuales los que a los largo de la historia fueron condenados; entre ellos Óscar Wilde, condenado a 2 años de trabajos forzados en 1895 por cometer delitos de "indecencia grave", el término legal que se utilizaba para describir la homosexualidad.

EL CASO WILDE

Diálogos ingeniosos, respuestas chispeantes, una obra deslumbrante, opiniones con sello propio, fueron algunas de las cualidades que hicieron de Oscar Wilde una celebridad de su tiempo que resuena aún hoy. Sin embargo, su sexualidad en el Siglo XIX era mucho más que un pecado.

Los hechos que llevaron a Wilde a Old Bailey (los juzgados londinenses), comenzaron cuatro años antes de los juicios, en el verano de 1891. Con 38 años, casado desde hace 7 con Constance Lloyd, hija de un consejero de la Reina Victoria, se trataba sin duda de un matrimonio por conveniencia. En aquella Inglaterra victoriana Wilde, como tantos otros, se veía obligado a simular una vida satisfactoriamente "normal" para poder alcanzar sus verdaderas expectativas sociales. En ese momento de gran éxito para su carrera de escritor, conoció a un prometedor poeta de 22 llamado lord Alfred Douglas ("Bosie"). Los dos se hicieron íntimos. Douglas, quien tenía una relación tormentosa con su padre, el marqués de Queensberry,se complació en el interés que Wilde, una figura literaria importante del momento, mostraba por él. El joven le llamaba "el amigo más caballeroso del mundo". Por su parte, Wilde vio en Douglas no sólo un intelecto vivaz, sino un joven hermoso, un verdadero Adonis, como se aprecia en las fotografías de la época.

El escritor colmó a Douglas de regalos y le escribió un soneto. Fueron juntos de viaje, se encontraron en casas de amigos, y su relación se convirtió en un secreto a voces.

El padre de Douglas estaba furioso por la relación entre su hijo y Wilde, al que trató de desacreditar en varias ocasiones. Los hechos se desencadenaron cuando el 18 de febrero de 1895, el marqués dejó una tarjeta en el Club Albemarle, dirigida "a Oscar Wilde que presume de sodomita". La actividad homosexual era ilegal en Inglaterra, un tema tabú del que no se hablaba abiertamente pues podía acarrear penas de cárcel.

A pesar de los consejos de sus amigos, familia y abogados de ignorar la ofensiva nota, Oscar Wilde se empeñó en demandar al padre de su amigo por difamación e injurias.

El juicio de Queensberry comenzó en el Tribunal Penal Central de Old Bailey el 3 de abril de 1895.

La argumentación de Queensberry obligó a las autoridades a reconocer la "culpa" de Wilde, que perdió la demanda contra lord Alfred Douglas. El abogado del escritor esperaba que su defendido escapara del país. Wilde tuvo varias horas para huir pero se quedó a pesar de los consejos de sus amigos.

El segundo juicio, este por lo penal contra Wilde por "indecencia grave", y con jurado, comenzó el 26 de abril del mismo año.

Wilde respondió a las preguntas en voz baja, negando todas las acusaciones de comportamiento indecente. El momento más memorable del juicio fue la respuesta de Wilde a una pregunta sobre el significado de una frase del poema de Lord Alfred Douglas. El fiscal Charles Gill preguntó: "¿Qué es 'el amor que no se atreve a pronunciar su nombre'?". El autor respondió:

"El amor que no se atreve a pronunciar su nombre en este siglo es un gran afecto, el de un anciano por un hombre más joven, como existió entre David y Jonatán, como Platón hizo la base misma de su filosofía, y tal como se encuentra en los sonetos de Miguel Ángel y Shakespeare. Es ese afecto profundo y espiritual que es tan puro como perfecto (...) Es hermoso, está bien, es la forma más noble de afecto. No hay nada antinatural al respecto. Es intelectual, y existe repetidamente entre un anciano y un hombre más joven, cuando el anciano tiene intelecto, y el joven tiene toda la alegría de la vida ante él", dijo Wilde.

Wilde fue declarado culpable de comportamiento indecente con los hombres, por cometer actos de "indecencia grave y sodomía", un cargo menor pero por el cual recibió la pena máxima en virtud de la Ley de Enmienda a la Ley Penal: dos años de trabajos forzados, que cumplió entre 1895 a 1897.

Salió de la cárcel derrotado y en bancarrota, pero no amargado. Le dijo a un amigo que "La sociedad, tal como la hemos instituido, no tiene sitio para mí, no tiene nada que ofrecer; pero la Naturaleza, cuya dulce lluvia cae sobre justos e injustos por igual, socavará grietas en las rocas donde pueda esconderme y valles secretos en cuyo silencio pueda llorar tranquilo. Ella se rodeará de estrellas para que yo pueda caminar en la oscuridad sin tropezar y enviará vientos para barrer mis huellas y que nadie pueda seguir mi dolor: Me limpiará con sus inmensas aguas y con hierbas amargas me curará".

Tras su liberación Oscar Wilde partió de inmediato hacia Francia. Murió en la indigencia el 30 de noviembre de 1900 en París, a la edad de 46 años.