Pedro Paradiso Sottile es el nuevo presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, y estamos orgulloses por esto

20.09.2020

La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) informó el viernes 18 de septiembre que eligió como presidente de la organización a Pedro Paradiso Sottile quien era coordinador del área Jurídica, un abogado, militante, defensor de los derechos humanos que ocupará el cargo que tenía Cesar Cigliutti, quien fallecido el 31 de agosto. En sus redes sociales, la CHA dio la bienvenida "a Pedro en este nuevo rol, con la certeza de que le dará continuidad a la memoria y el legado de nuestro histórico presidente y amigo, César Cigliutti".

"Es una gran responsabilidad y un hermoso reconocimiento de les activistas de la CHA, en un momento muy difícil. Todes juntes vamos a continuar el legado y los principios de nuestro querido César Cigliutti", dijo el Pedro Paradiso Sottile, el actual presidente de la CHA (1984), una de las primeras asociaciones LGTBI de Sudamérica.  

Pedro nació en Azul, provincia de Buenos Aires, pero desde chico vivió en Rosario. Tenía 19 años cuando salió a decir públicamente que era gay. Único hijo varón de una familia tradicional, al principio sus padres no podían entender que él fuera gay, porque a principios de los 90 la gente veía a la homosexualidad de una forma terrible, porque en esos años los gays eramos corruptores de menores, delincuentes, enfermos. 

                  En sus años primeros años de militancia en Arco Iris, Rosario 

Durante los primeros años Pedro militó en OFES (Organización Familiares Enfrentando al Sida), aunque todavía no actuaba públicamente. En esa época era muy frecuente que los activistas se metieran en la militancia a través del VIH. A Pedro siempre le interesaron los temas sociales, desde adolescente, y a los 15 años se afilió a la UCR, y dijo que quería estudiar derecho. A los 17 años, desde el Concejo Municipal de Rosario, hubo un llamado para formar líderes juveniles latinoamericanos en prevención del VIH. Pedro hizo la capacitación. En esa época trabajaba como asesor en el Concejo Municipal de Rosario, en el despacho de un concejal radical. En ese lugar hubo una situación terrible con una mamá y su hijo enfermo de sida que se estaba muriendo en el mismo hall central del Concejo. El hijo vomitaba con sangre y nadie se le acercaba. Pedro pudo acercarse y fue la primera vez que se vinculó de cerca con el tema. Ahí conoció a Glayds González, fundadora de la ong OFES y a su nieto Joel (3) que era VIH positivo.  

 En los años que empezó a militar en la ong OFES conoció a Guillermo Lovagnini (N. de la R. hoy actual director del Programa de la Diversidad Sexual de la Universidad Nacional de Rosario) que trabajaba con temas de VIH en la comunidad LGTBI. En 1994, Guillermo y Pedro fundaron el colectivo Arco Iris. Fue el primer colectivo Lesbianas Gay Trans Bisexuales (LGTBI) de Rosario, una de las primeras organizaciones diversas del continente y de las más grandes del país. En esa época la diversidad no era siquiera un concepto. Los distintos grupos siempre habían sido muy sectarios y Pedro propuso abrir la participación. La respuesta fue muy grande. Al principio eran 50 o 60 personas gay, lesbianas, trans, travestis y hasta familiares. Y profesionales que nos asesoraban: psicólogos, médicos, abogados.

Por sus ideales comenzó sus estudios de derecho en Rosario, después terminó de recibirse en Buenos Aires. Se preocupo siempre por los temas de la inclusión, los derechos humanos, la libertad y siempre quiso ayudar a transformar el mundo. En Buenos Aires trabajába en forma articulada con la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) de Buenos Aires. Junto a la CHA organizó el primer y último Encuentro Nacional del que participó Carlos Jáuregui, que murió en agosto de 1996. 

Durante sus años de militancia en Rosario, aunque no se había recibido aún de abogado iba a la madrugada a la Brigada de Moralidad a protestar para que soltaran a las travestis que tenían encerradas: "En ese entonces había una jueza, Puccio, que encerraba a las travestis, las hacía limpiar las comisarías y allí las coimeaban, las maltrataban, las violaban. Desde Colectivo Arco Iris, con ayuda de César y Carlos, hicimos un comunicado con este título: "Travestis, mucamas gratis de la jueza Puccio". También fue muy importante otra denuncia que publicó en tapa La Capital: la Policía les pedía coimas y favores sexuales para dejarlas trabajar. El jefe de Policía, Benedicto Mattía, las llamó "mascaritas sidóticas". Recuerdo que hasta Madres y Abuelas sacaron un comunicado apoyándonos. Era una situación complicada: si el gobernador, que por entonces era Jorge Obeid, salía a bancar a Mattía, mi suerte estaba echada. Pero no. Obeid le pidió la renuncia. Así que pude respirar y seguir trabajando", cuenta el actual presidente de la CHA.

Pedro junto a Carlos Jauregui en sus primeros años de militancia, después junto a Diana Sacayan quien peleó por los derechos trans antes de ser asesinada y una de las últimas fotos que tiene con César Cigliutti, el ex presidente de la CHA.

Pedro y Carlos Jáuregui tenían una gran amistad. "Fue el primero que me trasmitió el orgullo. Lo conocí por televisión primero, antes de ser yo visible. Para mí fue muy fuerte, un gran referente. El y César Cigliutti, que eran como hermanos. Mucho de lo que hacíamos en Rosario con el colectivo Arco Iris era algo similar a lo que ellos hacían en Buenos Aires. Tuvimos logros muy importantes, como por ejemplo en 1997 la aprobación de la ordenanza que garantizaba no sufrir discriminación por orientación sexual, o la derogación los Edictos Policiales que afectaban especialmente a las travestis. Y conseguimos el acceso a los albergues transitorios, que hasta ese entonces no estaba reservado para parejas del mismo sexo", cuenta Pedro en una nota que le hicieron hace un par de años. 

En 1999 organizó en Rosario las Primeras Olimpiadas Gay de América Latina, declaradas de interés municipal. Después decidió ese mismo año mudarse a Buenos Aires con su pareja de entonces que era de acá. Lo que más le costó fue decirlo en el Movimiento Arco Iris, porque él era un referente, y fue un cimbronazo para todos porque él era la cara visible de un grupo muy grande que agrupaba a todas las minorías y también de personas heterosexuales que ayudaban. En su lugar quedo Tatiana, fue la primer presidenta travesti y una de las primeras travestis públicas de Rosario. 

En el 2000, un año después de llegar a Buenos Aires. Pedro comienza a militar en la CHA, una asociación sin fines de lucro que se mantiene gracias a los pocos -lamentablemente- subsidios privados que recibe. En la CHA le propusieron coordinar el área jurídica, mientras estudiaba Derecho, porque había retomado la carrera. "En la CHA recibimos consultas por muchos temas: derechos, maternidad y paternidad, violencia, discriminación laboral... Y estamos sobrepasados. En muchas situaciones podemos lograr el patrocinio jurídico, pero en otros, no. Cuando pasa eso es horrible. Durante mucho tiempo, recibir dinero fue considerado mala palabra. Ahora, recién, estamos empezando a ver cómo encontrar maneras de superar esa posición porque además es mucho lo que queremos hacer y no podemos quedarnos de brazos caídos", cuenta Pedro quien además trabaja como abogado con cuestiones de derechos humanos, ya que es asesor en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en la Nación y trabaja desde el Inadi. "Entre los activistas, la vulnerabilidad laboral es muy grande. La mayoría tiene trabajos como éstos que no dejan de ser precarios y con sueldos de poca importancia que te obligan a hacer otras cosas para poder vivir", 

En 2008 la CHA había trabajado fuertemente en favor de Alfredo Pascale, el primer viudo gay que recibió la pensión por fallecimiento de su cónyuge. Fue por una resolución de Anses que, antes de que llegara a la Corte, el Estado Nacional aprobó, al incluir como convivientes a las parejas LGTBI. Fue un hecho histórico, como la ley de Unión Civil que se aprobó en 2002 y se puso en vigencia en 2003. También trabajamos con los Códigos de Falta y los Edictos Policiales, y siempre fuertemente en tema travestis porque la vulneración de derechos civiles entre ellos siempre ha sido y es aún muy fuerte. 

En el gobierno de Néstor Kirchner la CHA tuvo un vínculo muy fuerte con el gobierno y apareció la militancia internacional del activismo de Pedro, a través de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (@ILGALAC). Y la Argentina ocupó un lugar protagónico. "Muchos partidos nos han llamado a los miembros de la CHA para ser candidatos y siempre nos negamos, porque por Estatuto somos apartidarios, pero eso no significa que seamos apolíticos. Es una confusión que muchos tienen. Defendimos y seguiremos defendiendo a los gobiernos que, como el de Néstor, Cristina y ahora Alberto hagan leyes inclusivas y luchen para que se aprueben. Ellos pelean y apoyan que hayan políticas públicas,  Alberto ahora con su decreto de La ley del cupo trans empezó a romper con la exclusión. Cuando se aprueban leyes inclusivas y de reconocimiento aparecen grupos fundamentalistas que se organizan en contra. En nuestro país hay grupos contra derechos, provida, contra aborto, organizados, con mucho dinero para atacar el reconocimiento y la igualdad de derechos. Muchos de estos crímenes de "odio" no son conocidos porque falta Justicia. Por eso fue tan importante el juicio oral y público por el travesticidio de Diana Sacayán para empezar a darle visibilidad en el mundo jurídico a la transfobia judicial. Pero además existe algo todavía más peligroso: la complicidad estatal. Cuando ocurre un caso de esta naturaleza, agresión y en el peor caso la muerte y no escuchás la voz del repudio del gobernador o del presidente estamos ante un grave problema. Igual hay que aclarar que La CHA articula con todos los gobiernos. Pero es muy difícil avanzar cuando existen posturas contradictorias o fuertemente anti derechos.", concluye Pedro en una nota que dio para el diario La Capital.

 En 2007 Pedro conoció a Matías Bertiche (39), médico dermatólogo y actor, hoy su marido y papá de Eva y Daniel, los dos niños que adoptaron. "Nos conociemos en Mar del Plata y en nuestra primera charla, en la confitería Boston, frente al mar, cuando no éramos nada, hablamos de un sueño que teníamos en común: ser padres. En ese momento era impensado casarse, pero en el 2009 hicimos la Unión Civil, con una gran fiesta en Buenos Aires y en Rosario, porque Matías también es santafesino, de Sunchales, pero vivió mucho en Rosario. La fiesta duró una semana. Nadie pensaba en ese momento que algún día existiría la posibilidad de casarnos, y cuando eso se dio decidimos casarnos con la determinación de ser padres. Además fue una especie de homenaje a esa ley de Matrimonio Igualitario que buscamos tanto tiempo y que pensamos que nunca íbamos a alcanzar". 

En el 2017 y después de estar 8 años anotados en el Registro Unico de Adopción (Ruaga) los llamaron del juzgado para decirles que tenían una entrevista. "Cuando te inscribís, tenés que decidir, entre otras cosas, cuántos chicos querés adoptar, hasta qué edades y el estado de salud. El 90% pide hasta un año o menos, y, en cuanto a la salud, podés decidir entre enfermedades reversibles o irreversibles. Nosotros habíamos dicho hasta 4 años y dos hermanos. Con patologías reversibles, porque ya había pasado algo muy doloroso con Joel, mi ahijadito. Para nosotros, nunca la paternidad estuvo vinculada a una cuestión biológica, ni de continuidad sanguínea. Acá los 4 elegimos que sí queremos ser familia. A veces la gente va con el deseo de ser padre y no pensando que la adopción es, ante todo, dar una familia a niños que no la tienen. Cuando eso se comprende, cambia el eje, pero hay que entenderlo primero, y nosotros somos una familia", finaliza el Director Ejecutivo de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGALAC); Secretario Regional Gay para América Latina y y Caribe en ILGA World y flamante presidente de la Comunidad Homosexual Argentina.