Turquía ha prohibido a sus niños pintar arcoiris contra el covid. Podrían ser propaganda LGTBI

25.09.2020

El ministro turco contra el Museo de Arte Moderno de Estambul, ya que prohibió que los chicos de preescolar dibujeb arco iris ya que para él es una conspiración para que los niños "se vuelvan gays".

Amarillo, verde, cian, sonrisas: el Museo de Arte Moderno de Estambul propuso a los colegios una iniciativa para que los más pequeños se animasen y no se dejasen arrastrar por la negatividad latente en estos tiempos: pintar arcoíris con algún mensaje, como que "todo va a salir bien". No es una idea original, ya que así lo han hecho en multitud de países como Italia o España, e incluso otros como el Reino Unido lo han llevado a mensaje institucional a favor de sus profesionales sanitarios.


Parad esos perversos arcoíris: pero ahora el dibujo de fenómeno atmosférico que han realizado los niños de preescolar de todo el planeta durante décadas es una conspiración para que los niños "se vuelvan gays". Las juntas educativas de determinados municipios y por orden explícita del ministro turco de educación han dado la orden expresa a sus profesores de que ayuden a parar la realización de estos dibujos.


El odio no tiene color en el arcoíris! ¡Las imágenes del arco iris que los niños colgaron en las ventanas de sus casas nos calentaron a todos! Es por eso que reclamamos el arcoíris con nuestras propias pinturas y esas hermosas imágenes y decimos #HomeKal una vez más. ¡Comparte tu arcoíris etiquetándonos!

La perversión moral nos trajo la pandemia: el pasado mes de abril Ali Erbas, jefe de la Diyanet (el equivalente al Ministerio de la Religión, con competencias en Educación y que cada vez tiene más poder) dio su importante y anual sermón del Ramadán, coincidiendo con el pico de la crisis del coronavirus, cuando el país era aún uno de los más afectados del mundo. Allí dijo lo siguiente: "cientos de miles de personas son víctima del virus del sida cada año a causa de la homosexualidad y el adulterio, que traen la enfermedad y corrompen a nuestras futuras generaciones" y animo a los fieles a "luchar juntos para proteger a las personas contra ese tipo de males". Para las organizaciones pro derechos humanos se trató de un mensaje encubierto que vinculaba homosexualidad y Covid, un guiño a los seguidores más intransigentes del ya de por sí restrictivo gobierno de Erdogan, e hicieron denuncias por considerar que el mensaje podía constituir una incitación al odio. La respuesta de la fiscalía, de políticos del AKP y del propio ministro de Justicia fue llamar "fascistas" a los denunciantes, tildar su acusación de ataque al islam y abrirles diligencias por "incitación al odio contra una religión". Es el último encontronazo de una guerra del actual Gobierno contra la homosexualidad: legal desde hace más de un siglo pero cada vez más perseguida, como demuestra la prohibición impuesta desde hace cinco años a que se celebre el Orgullo Gay o la polémica suscitada alrededor del caso Ajda Ender.